El
clima inglés es muy cambiante, y puede pasar de
un frío lluvioso a un esplendoroso día soleado
en sólo un par de horas, por lo que es una buena
idea llevar siempre un abrigo y una campera impermeable.
La proporción habitual indica que llueve un día
de cada tres, a pesar que suelen producirse largos períodos
secos. La temperatura fluctúa entre una máxima
de 30°C en verano y una mínima de -5°C
en invierno.
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